03 diciembre 2006

Miguel Ángel Muñoz leyendo a Cheever



Miguel Ángel Muñoz autor de El síndrome Chéjov y fan declarado de Cheever (¿y quién no?) comenzó ayer la ¿titánica? tarea de comentar semanalmente (y por orden, lo que tiene su mérito dado el orden inexistente con que se han publicado) sus relatos. Comienza el regalo con "La historia de Sutton Place":

El relato cronológicamente más antiguo de los incluidos en la famosa recopilación que logró para Cheever el Pulitzer y la fama mundial, comienza, como El nadador, su relato más famoso, con una resaca.
Katherine y Robert Tennyson solían beber con amigos, y a Deborah le permitían ofrecer el salmón ahumado, y la niña había llegado a la conclusión de que los cócteles eran el eje de la vida adulta.
Un domingo de resaca, y una niña que nunca encuentra a sus padres sobrios en su dormitorio. Estamos en la ciudad, Los Tennyson no disponían de sitio para tener niñera en casa, la primera época de Cheever, lejos aún de las urbanizaciones que él inventó, primer gran constructor inmobiliario de la literatura, diseñó barrios y modeló a sus habitantes, colocándolos en los lugares más convenientes de la maqueta para que pudieran hacer explícitas sus miserias, sus miedos, su condición desgraciada.


Seguir leyendo


Gracias!

2 comentarios:

Olvido dijo...

Montse por qué no decirlo, lo que emprendes, siempre tiene una calidad extraordinaria. Es un placer leer tu blog. Siempre tienes los ojos y los oídos tan despiertos…un toque especial.
Un saludo

Anónimo dijo...

Qué amable, muchas gracias!

Pues tendré que seguir toqueteando a Cheever...

Saludos!