08 febrero 2007

Cita

me parece que un oído casi perfecto es tan esencial para un novelista como su riñón, por ejemplo. Es preciso captar acentos, escuchar lo que se dice cuatro mesas más lejos. Esto es escuela literaria elemental en lo que a mi respecta

1 comentario:

Enrique Ortiz dijo...

Y tiene toda la razón del mundo.